Esta semana fue sumamente interesante. Los amigos de cesar son divertidos y muy inteligentes. Me han devuelto la tranquilidad a mi vida, me dieron unos audífonos inalámbricos que le sirven a mi compañera cuando se le da por ver a media noche televisión, también me dieron mi propio reloj que me da toques cuando me estoy quedando dormida en clases y sin contar que el invento de cesar es la gloria. Está conectada a todo aparato electrónico del instituto, solo apunto a lo que quiero encender y solo hace su trabajo.
—Oye suerte hoy en tu prueba de béisbol. —Me dice Chan, el experto en computadoras.
—Muchas gracias ¿Qué tal está quedando Dorita?—Estos chicos quieren crear un dron que sea del tamaño de una mosca, que tenga suficiente alcance, grave todo su recorrido y lo mejor, que sea súper silencioso.
—Con fallas, apenas se mantiene en el aire por dos minutos y la imagen está dañada. ¿Vendrás por la tarde al cueva?—Esta semana me la pase con estos chicos y creó que ya soy una de ellos, al inicio no querían a una chica en la cueva como lo llaman ellos, pero al ver que si tengo cerebro y que ayude un poco con los cálculos me aceptaron.
—Claro después de las pruebas.
—Y llego la escoria popular.—El instituto no es solo para mentes brillantes como la nuestra, también acepta a chicos con grandes cuentas en bancos que apenas y saben sumar.—Espero y cuando seas una de ellos no te olvides de nosotros.—Volví a mirar a los populares y sé muy bien que saben usar. Las tarjetas de crédito que papá les da.
—Me conoces poco, yo no olvido a mis amigos. —Saque mi teléfono del bolsillo ya que me están llamando. —Es Tyler, te veo en la tarde.
—Muy bien.
¿Ya hay alguien a quien tenga que matar?
Don celoso ¿Donde?
Solo a un nerd que me enseño su abejita.
El silencio de la otra línea me hace querer soltarme a reír a carcajada abierta. Puedo imaginar perfectamente su cara, los ojos entre cerrados, las cejas bajas, frente arrugada y labios en una línea recta.
No eres chistosa Miranda.
Uh se enojó.
Es un dron, de hecho es interesante lo que hacen en ese lugar, el invento de Cesar me ha mejorado la vida sin duda.
Me hablas mucho de ese tal Cesar, iré a golpearlo si no dejas de presumirme su maravilloso nerd invento.
Uh y ahora que hará los lentes para ver debajo de la ropa me servirá de mucho.
Pues que te haga dos.
Detuve en seco mi caminar, el maldito me acaba de robar mi intento de celos.
¿A quién ya no le gustó la idea de los lentes he?
Odio cuando me volt.
—Ahhhh.
¿Estás en el piso cierto?
¡No!
— ¿Alexandra estas bien?—Tenía que ser este maldito rubio de miércoles. —No puedo creer que no vieras el carrito.
¿Con quién hablas?
Con el estúpido de Kendall y su estúpido carrito de comida.
—Espera, ¿tienes tacos?
Deja de pensar en comida y levántate. Que seguro y sigues tirada.
Es algo hiriente que te conozca tan bien tu novio.
Ahora da media vuelta y aléjate de él.
Con señas me pedí una orden de tacos.
No te oigo caminar.
Traigo mis zapatillas silenciosas.
En primera no tienes zapatillas silenciosas y en segunda no usas zapatillas. Ahora camina Steven o iré a ayudarle a esa rubia a encontrar su salón.
Tu no, pero yo sí.
Pude escuchar la voz de London. Desgraciado.
Tu que ayudas a esa rubia y yo que te pincho los neumáticos de tu auto.
Esa es mi chica, bien te dejo que entro a clase. Te amo.
También te amo.
Corte la llamada y el estúpido de Kendall se está burlando de la escena tan poco romántica que vio.
—Ay sí, yo también te amo bebe hermoso, cosita bonita. —Se ve tan gay.
—Yo no hablo así y no soy tan melosa como para decirle cosita bonita o bebe hermoso.
—Da igual Steven, ven aquí. —Me tendió su mano para ayudarme a levantar. —Y aquí están sus tacos. Que no se entere Jaime que me mata. Son para los profesores.
— ¿Los malditos comen tacos y a nosotros nos dan comida congelada?—Solo odio una cosa de aquí, la comida.
—Bienvenida a Kennedy, Alex.
—Gracias, nos vemos en el entrenamiento.
Entre a mis clases y a ya les he dicho que amo a esta escuela. Las clases son súper interesantes, los profesores no son papas arrugadas que se quedan dormidas o que tartamudean. Para ser un primer día no esta tan mal.
La hora del descanso llego y me senté con los fabulosos nerd.
—Cesar tu invento se está borrando. —Es como si mi piel se lo comiera.
—Es biodegradable. Dame tu brazo. —Se lo di y con una servilleta mojada lo retiro por completo y puso una nueva.
—Gracias.
—Aquí estas. —Y llego Kendall. — ¿Qué piensas comer?
—Cualquier cosa que no camine sola de aquí. —Me da asco toda la comida que sirven, es una escuela sumamente genial pero con mala comida.
—Los chicos pidieron pizza ¿Vamos?—Mire a los chicos, sé que solo es una invitación para uno y ese uno soy yo.
—No tengo ganas de pizza, pero gracias. —No puedo dejarlos, son increíbles.
—Bien ¿Nos vemos en el diamante?
—Claro. —Se fue.
— ¿Eres estúpida o retrasada?—Llego una pelirroja a mí, al parecer estaba observado la escena de cercas. —Kendall no invita a nadie a su grupo nunca, hoy lo hizo contigo y lo rechazas. ¿Qué pasa por tu cabeza?
—Neuronas. —Dijo Cesar. —No aire como en el tuyo. —Ok saben que no necesito que me defiendan, pero eso estuvo increíble.
—Ya lo has escuchado, ahora si tanto quieres estar con Kendall te dejo mi invitación. —Me levante de la banca para ir a unirme a la fila. ¡En Morrison no hacía fila!
Tome una manzana verde y una mini pizza que acaban de sacar del microondas. Te extraño Morrison.
—4 dólares con 80 centavos. —Estaba por pagar pero llego Kendall y le dio su tarjeta.
—Lo bueno es que no querías pizza. —No dije nada, tomo el papel y firmo la compra. —Entiendo que seas un genio y que estés aquí por una beca en filosofía, pero también tienes que entender que llevándote solo con ellos no llegaras muy lejos.
—Kendall que te queda algo claro de mí, no me interesa la popularidad. Prefiero mil veces hablar de cosas interesantes como ciencia y tecnología a que tanto bebió la morena o que tan puta es la rubia. —Estoy molesta, creí que era alguien con cerebro, no un estúpido clasicista de mierda.
—No me refería a eso, solo que tienes que pasar tiempo con el equipo y más si quieres que te boten para capitana el siguiente año. —Ok, eso sí me interesa, pero no dejare a mis nerds.
—Vamos a ir a casa de Aldo saliendo de las pruebas, tú sabes si vas. —Tengo permitido salir de la escuela por las tardes, por eso no hay problema, pero ya quede en ir a la cueva. —Piénsalo Alex. —Es un maldito, solo quería dejarme con la duda. Regrese a mi asiento y se me nota a kilómetros que estoy en otro mundo.
— ¿Que tanto te dijo la escoria popular para que te dejará así?
—Déjala tranquila Chan.
— ¿Quieres que le parta la cara? —Lo miro divertida. —Soy cinta negra. Que no se te olvide musa que soy c***o. —Buen punto.
—Chicos el béisbol es mi vida así como para ustedes es la robótica. Kendall quiere que pase más tiempo en el equipo para que el próximo año quede de capitán.
—Alex se debe ganar ese puesto por el talento, no por lo popular que eres. —Ok, porque estos no me dicen lo que quiero escuchar. —Si quieres ser una chica como esas, que solo piensan en cómo combinar los zapatos con las bolsas adelante, si quieres ser alguien brillante que cuenta con personas que jamás la van a traicionar o hablar de ti a tus espaldas. Bienvenida. —Cesar se molestó, tomo sus cosas y se fue.
—No le prestes atención, no había dejado que nadie se unirá a nosotros, y ahora que te conoció no quiere que te vayas. —Chan igual tomo sus cosas y se fue para dejarme con José el mudo. Así le dicen no es por ser grosera.
— ¿Tu qué harías en mi lugar?—Si Alex, muy inteligente pregúntale al mudo.
—Haría lo que me gusta y saldría con quien quisiera, si no me eligieron capitán por eso entenderían que es equipo no es algo que valga la pena en mi vida. —Wow hablo.