Capitulo Veinticuatro: " Latidos " LYRA KINGAHAN Solté un ligero suspiro apenas, el pitido empezaba a despertarme de mi sueño profundo. Mi cuerpo se sentía pesado, hundido en la superficie sobre la que yacía. Un dolor sordo recorría cada músculo, como si hubiera pasado por una batalla de la que apenas lograba despertar. Intenté mover los dedos, pero incluso ese pequeño esfuerzo pareció drenar lo poco que quedaba de mi energía. Cada respiro era un trabajo forzado, acompañado de una punzada ardiente en el pecho. El aire entraba a mis pulmones con dificultad, como si un peso invisible oprimiera mi caja torácica. Mi corazón latía lento, pero con una pesadez que me recordaba que seguía ahí, aferrándose. Un calambre agudo en el vientre me hizo hacer una mueca en un intento de contener el g

