Lyz despertó lentamente, sintiéndose muy bien. Relajada y agradablemente cansada. Sentía la mano de Vince sobre su seno. Fué abriendo los ojos levemente. Habían olvidado cerrar las cortinas y se filtraban los pálidos rayos del amanecer. Se veía todo, aunque levemente. En qué extrañas posiciones despertaban últimamente. Estaban tan entrelazados que cualquier movimiento iba a despertarlo. O eso creía. Se le antojó tocarlo. Como siempre. Deslizó su mano por el pecho, tocó su abdomen marcado, posó su palma en las costillas. Y mientras estaba en esta tarea sus ojos acompañaban los movimientos. Lo comía con los ojos. Sintió la evidencia del deseo masculino. Levantó los ojos y lo encontró mirándola con intensidad. - Buen Día- Murmuró el. En ningún momento se movió de su posición.

