Massimo De Luca —¿Sabes algo de ellos? —pregunto a Martina cuando entra a mi oficina con su porte profesional. La mirada que me dedica me da la respuesta. Ellos no se han puesto en contacto, lo que significa que llegarán por su cuenta, como suelen hacer, posiblemente en los últimos segundos antes de comenzar el evento. —Nada aún. ¿Vas a llamarlos? Me estremezco con su pregunta. Por supuesto que no voy a llamarlos para algo como esto. No quiero que crean que su presencia me afecta en algún sentido. Para lo único que yo hablo con ellos es para temas de negocios. Definitivamente no para saber si van a presentarse y guardarles una maldita mesa cerca de mí. —No. Si quieren aparecer, que lo hagan. Mientras no me molesten, que no lo harán públicamente, todo estará bien. —Bien, entonces

