LARA Cuatro años después Kennedy y yo habíamos viajado a través de América de vuelta a mi territorio natal en California para visitar a mi familia y amigos de la Manada de Caminantes de Sangre. Habíamos llegado hacía más de 12 días y nos íbamos mañana. Gretha y Julian nos habían acogido y por fin pude conocer a mi sobrino recién nacido, Riley. Era precioso y se parecía a Dennis, pero tenía los brillantes ojos azules de Sophia. Era un bebé tan tranquilo y silencioso, se acostaba tan plácidamente en tus brazos y me recordaba tanto a Kennedy cuando tenía su edad. Me sentía más feliz cuando estaba con mi familia aquí, los había echado mucho de menos en Texas. Aunque había hecho muchos amigos y recuerdos en Texas, quería volver a casa. En el último mes me habían pasado tantas cosas que me

