—Nina, levántate, ¡vas a llegar tarde a la escuela! —gritó mi mamá desde abajo de las escaleras. Mierda, es lunes. Este fin de semana pasó muy rápido. Mi último año está casi terminando. Tengo el baile de graduación este sábado y la graduación el próximo sábado. Dar la vuelta en la cama y salir de ella es la parte más difícil. Tengo una relación muy afectuosa con mi cama. Rápidamente me duché y me vestí. Siempre uso ropa cómoda, pero como tengo que ir a entrenar hoy, dejé que mi cabello se secara al aire y me puse leggins y un sostén deportivo con un top corto.
—¡NINA! ¡Tus amigos están esperando afuera! —gritó mi mamá justo cuando escuché un claxon impaciente. Desde que tengo memoria, Holly y Trevor siempre me recogen y me llevan en auto a la escuela. Solo es una caminata de diez minutos, pero es agradable no tener que caminar cuando hace frío. Con una barra de granola en la mano, mi mamá está parada en la puerta y me da una gran sonrisa y me despide con un abrazo. Al bajar corriendo los escalones de mi porche, los escucho discutiendo.
—Trevor, te dije que soy lo suficientemente mayor para tomar mis propias decisiones —gritó Holly enojada, desde que tengo memoria Trevor siempre ha sido sobreprotector con Holly. No le gusta que entrene, coquetee, salga con chicos y cualquier cosa que según él haga que los chicos tengan una impresión equivocada de ella. Quiere que sea una princesa y que no levante un dedo. Desafortunadamente para él, ella tiene una pasión por la lucha y una actitud que lo demuestra. Somos gemelas en ese aspecto.
—¿Ya están discutiendo? ¿Por qué ahora?
—Trevor piensa que debería quedarme en casa y aprender a cocinar o trabajar en la guardería en lugar de ir al campo después de la escuela a entrenar. Aparentemente, da a los chicos la oportunidad de mirar lo que no es suyo y no es propio de una señorita. No importa si sé cómo defenderme o si soy una de las mejores guerreras femeninas —Holly estalló.
—Trevor, sabes que no vas a ganar esta discusión, ni la has ganado. Ella hará lo que quiera y tú debes amarla por quien es, no tratar de convertirla en una sumisa esposa trofeo —aclaré defendiendo a mi amiga. Principalmente, la amo, pero también, no quiero que me incluyan en esa categoría.
—Lo que sea —comentó Trevor entre dientes mientras aceleraba su Dodge Charger.
Finalmente, la escuela ha terminado y puedo liberar algo de mi frustración en la cara de alguien. Corriendo hacia el campo, veo a mi papá caminando hacia el campo para comenzar el entrenamiento, me hace un saludo con la cabeza. Él les grita a todos que comiencen con diez vueltas para calentar y luego se emparejen para trabajar en ofensa y defensa. En mi segunda vuelta, de repente sentí una presencia detrás de mí.
—Hola, buenita —coco y lluvia se sumergen en mis sentidos. No necesito voltear para sentir los ojos de Damian en mi trasero mientras corro. Rodando los ojos, de repente me desvié hacia la derecha y levanté el pie y lo envié volando hacia adelante. Sin embargo, como Damian tiene más de dieciocho años y ha conseguido su lobo, él es capaz de aterrizar perfectamente y me mira de reojo con un guiño. Reduciendo su velocidad, me mira y esta vez casi me caigo. La mirada que me está dando está llena de tanto amor, deseo y anhelo. Se me seca la boca y no puedo encontrar las palabras para responderle de manera cortante.
—¿Algo te ha dejado sin palabras?
—Oh, solo este presunto futuro Alfa que piensa que es lo máximo.
—Bueno, supongo que querrás ser mi pareja y mostrarme lo engreído que soy —preguntó, fingiendo dolor y poniendo una mano sobre su corazón con una mirada dolorida en su rostro.
—Claro, me gustaría bajarte del pedestal, señorito.
Terminando nuestras vueltas, nos dividimos en grupos de a dos y comenzamos a practicar. Damian sabe que necesito liberar algo de frustración, así que él toma la defensa primero. Le di unos buenos golpes, pero parece que yo estoy más dolorida. Aunque soy la mejor guerrera femenina, no soy rival para un futuro Alfa. Sin embargo, me siento mejor y pude descargar mi energía acumulada. Todos estos sentimientos para este sábado parecen fortalecerse cada día.
—¿Te sientes mejor, gatita?
—No, parece que solo empeora. Los sentimientos se intensifican cada día.
Damian me mira preocupado, mira detrás de mí y baja la cabeza.
—¡Nina! Necesitamos hablar sobre tu fiesta de cumpleaños el viernes, así como la de Holly —Como compartimos el mismo cumpleaños, siempre celebramos juntas. Ambas estamos emocionadas ya que obtendremos nuestros lobos y posiblemente conoceremos a nuestras parejas.
—Sí, Luna. Estaba pensando, como el baile de graduación es al día siguiente, ¿por qué no hacemos una pequeña fiesta antes del baile y luego todos podemos ir a la fiesta después?
—Eso suena perfecto, querida. ¡Yo lo organizaré para ti!
—¡Gracias, mamá! —Damian le dijo a su mamá. Luna es la persona más dulce que conocerás. Con poco más de un metro sesenta de altura, con una figura delicada y largos cabellos rubios, es hermosa. Es de donde Damian heredó sus ojos azules. No creo que ella sepa cómo elevar la voz.
Vi a Stephanie alejarse, el Alfa es la persona más aterradora que conozco. Apenas es un poco más alto que Damian, de músculos sólidos y es calvo, tiene esta mirada que te hace retorcerte sin siquiera usar su aura contigo. Cómo se emparejaron es un misterio para mí.
—¿Entonces irás al baile de graduación conmigo, Nina? —preguntó Damian, sacándome de mis pensamientos.
—Te tomó suficiente tiempo preguntar, ¿qué tal si ya encontré una pareja?
—Por favor, todos saben que me perteneces Nadie se atrevería a preguntarte sin consultarme antes.
—Oh, ¿de verdad? ¿Y qué te hace pensar que te pertenezco? —lo desafié.
—No me hagas reír, gatita. Te reclamé cuando tenías cinco años.
—Sí, bueno, vamos a ver el viernes, ¿no?
—Sobre eso... —De repente Damian retrocede un paso y se frota el cuello.
—¿Qué pasa?
—Papá me tiene que llevar a unas reuniones con Alfas que tienen adolescentes que irán al baile, así que estaré ocupado el viernes. No podré verte hasta el sábado, en tu fiesta.
—¿Qué carajo? ¿En serio? Eso es perfecto, ¿cuánto tiempo llevas sabiendo esto y no me lo dijiste? —Siento que mis ojos arden con lágrimas. Estoy más que enfadada. Esa es la mayor cosa que odio de mí misma. Lloro cuando estoy enfadada.
—Apenas me acabo de enterar, lo juro. Lo siento mucho, Nina, realmente deseaba que pudiéramos haber averiguado si éramos destinados antes de la fiesta, para poder decidir qué iba a pasar. No lo planeé —Damian me miró suplicante, rogando que comprendiera. Lo único que podía pensar mientras me giraba y me alejaba era que esto es el comienzo de una semana muy mala.