Sentía que esas palabras retumbaban en mí cabeza, y una furia crecía dentro de mí —¿quien fue? Dímelo ahora— levantándome del suelo —me dijo su nombre y era Mark— —maldito como se atrevió— quería partirle toda la cara –ahora vengo— iba a salir por la puerta de la habitación, pero ella me tomo del brazo —no te vallas, quédate conmigo— suplico con esos hermosos ojos que me encantan —me quedare— contesté sonriendo y la abrace Nunca había sentido esta sensación y mucho menos ver tanta vulnerabilidad en ella, siempre tan rebelde y necia por eso es que me dolía verla así —me cambiare y ahorita regreso— ella me soltó —esta bien— dijo sonriendo Rápidamente me fui a poner el pijama y regrese con ella, ya estaba acostada mirando hacia la ventana, me incorpore en la cama y la abrace

