Genevieve llegó relativamente rápido a la hacienda de su padre y como no podía bajarse sin la ayuda de alguien optó por llamar a gritos a la señora Dubois. —Madre, estoy aquí —Genevieve, ¿Por qué me llamas de esa forma? No olvides que eres una señorita. —No puedo bajar, me herí el tobillo. —¿Cómo te has hecho eso? —Me caí del caballo —se excusó. —Genevieve, deja de estar molestando en esos caballos. Eres una señorita y no es propio de una el hacer eso. —Ayúdeme, por favor —pidió mientras extendía sus brazos a ella. … —Querida, el señor Tessier vino hoy y habló con tu padre —¿Qué? ¿A qué vino? —preguntó exasperada. —Vino a proponer matrimonio —¿Qué? —Genevieve se sentó sobre el lecho y enfrentó a su madre—. Dígame que lo negaron —No te preocupes, tu padre negó la propuesta.

