–Emma, ¡Joder! Despierta, tenemos problemas – Rebeca zarandeó el cuerpo de la pequeña Astley que por fin había logrado conciliar el sueño. –No, no quiero despertar todavía – gruñó ella. –Emma, por favor, no me obligues a tirarte un vaso de agua fría encima, ¡Despierta! – volvió a moverla con fuerza, la pelirroja no pensaba dejar que Emma siguiera durmiendo, mucho menos cuando tenía entre sus manos una noticia que a ella no le iba a gustar en lo absoluto – ¡Joder! ¿Por qué las cosas contigo tienen que ser tan complicadas? – ella le arrebató la cobija, dejando su cuerpo descubierto. Enseguida el frio de la mañana le pegó de golpe a la chica que seguía adormilada, la noche anterior, Emma no tuvo las fuerzas ni las ganas para ponerse el pijama, así que simplemente se quitó el vestido de

