Emma estaba exasperada, ese día tampoco podría ir a la oficina ya que debía quedarse en casa cuidando a Eva, a pesar de que Dante prometió un par de días antes que él cuidaría de la bebé. –¡Hoy es tu turno! – le reclamó ella – yo tengo que ir a la agencia, necesito el balance financiero de Susan, hay muchas cosas que tengo que hacer, ¡No me puedo quedar con la bebé, Dante! – soltó con frustración. Aunque amaba a Eva con cada parte de su corazón, Emma sabía que tenía que establecer un balance entre su carrera profesional y su crianza a su hija. Dante prometió ayudar a que ese balance fuera posible, sin embargo, estaba haciendo todo lo contrario. –Sé que tienes cosas que hacer, cariño, pero tengo una reunión de negocios que es imposible postergar, debo hacer esto hoy a como dé lugar.

