–Bienvenida a tu nuevo hogar – dijo Susan, abriendo la puerta de su casa para Emma. –Prometo que esto será algo transitorio, en cuanto tenga mi primer pago buscaré un sitio para mi sola – soltó, agradeciendo por aquel gesto. Durante toda su vida, Emma solo tuvo a su alrededor personas que la usaron y que siempre estaban buscando un beneficio de ella, y era agradable conocer una cara diferente del mundo, darse cuenta de que no todos eran malos, como ella había llegado a pensar. –No te preocupes, Emma, este lugar necesita de alguien más, siempre está solo, es aburrido – Susan hizo un puchero – he pensado en venderlo, es demasiado grande para dos personas. Emma supuso que Susan se refería a algún esposo o novio, pero como su jefe no ahondó en el tema, ella tampoco insistió. –Ven, te

