–Buenos días – saludó a Mathew y Susan que estaban juntos reunidos terminando de analizar los últimos detalles del evento que ya estaba prácticamente montado. Susan saludó a la joven, pero tenía demasiadas cosas en la cabeza como para darse cuenta de sus ojeras y de lo cansada que lucía, contrario a Mathew, quien lo notó de inmediato. –¿Estás bien? – le preguntó, cuando Susan los dejo a solas. –Si, solo fue una noche difícil, no pude dormir mucho, creo que me dará gripa – Mathew la miró fijamente y se dio cuenta enseguida que se trataba de mucho más que solo eso. –¿Y esa gripa tiene nombre? – cuestionó con suspicacia. Emma miró a su amigo y entonces los ojos volvieron a enrojecérsele. –No sé de qué estás hablando, Mathew – se tragó el nudo que se había formado en su garganta.

