Emma se acomodó en la cama y no tardó en caer en los brazos de Morfeo, poco a poco su respiración se ralentizó y su cuerpo se relajó, la chica se sentía bastante bien, y era extraño, aquella era la primera vez que dormía con Dante y siempre imaginó que aquello sería algo mucho más erótico o por lo menos incomodo y parecía todo lo contrario. Dante vio a su esposa durmiendo apaciblemente, sintió el olor a fresa que desprendía de su cabello y entonces no pudo evitar acercarse a ella, tal vez fue producto de los medicamentos que lo tenían sedado o quizá solo su subconsciente que le pedía que lo hiciera, fuera lo que fuera, Dante estaba demasiado adormilado como para cuestionarse a sí mismo, así que él simplemente se recostó en el lado bueno de su tórax y entonces pasó sus brazos sobre Emma.

