Mathew no se sentía cómodo dejando a Emma sola con aquel hombre, él se veía como alguien egocéntrico y demasiado molesto, el hombre temía que a la pequeña joven la maltrataran. Mathew era un caballero y jamás permitiría que ninguna mujer fuera tratada mal en su presencia, mucho menos si era alguien tan inocente y buena como Emma. –¿Quién es ese hombre, Susan? – cuestionó a su hermana, quien intentaba detenerlo para que no volviera a entrar en el estudio, donde todavía permanecía Emma y su esposo. –No lo sé, y la verdad es que la identidad de aquel hombre no es problema ni mío, ni tuyo – respondió con más brusquedad de la que acostumbraba. –¿Y estás tranquila con esta situación? ¿No te importa lo que él pueda hacerle a Emma? No voy a dejarla sola – arremetió contra ella, sintiendo la a

