Alguien aporreaba la puerta, sacándome de mi dulce sueño en el que todo seguía bien y de maravillas entre Liam y yo, junto con nuestro nuevo matrimonio, el bebé en mi vientre y la familia que ya estábamos formando. No me quería despertar, me aferraba a ese sueño, pero ya mis ojos estaban abiertos, por mas que intentara buscarlo otra vez, no volvía. Me senté, Liam no estaba en la cama, apenas notaba eso. ¿Qué hora sería? ¿Cuándo se despertó? Caminé descalza hasta el baño y tomé una toalla, solo llevaba puesta la camisa de Liam y no podía abrir así. —¿Quién es?—pregunté antes que todo. —Vengo a llevarme al novio.—dijo una voz, que segundos después reconocí como la de Aaron. Abrí. —Liam no está aquí.—le dije, hizo la puerta a un lado y entró a la habitación.—Te dije que no está aquí.

