Abril apretó los labios con fuerza. No entendía por qué estar cerca de Alaric le provocaba esa reacción tan intensa, tan física, tan difícil de ignorar. No era solo incomodidad ni simple nerviosismo. Era una sensación que le nacía en el pecho y se deslizaba hacia abajo, encendiéndole la piel, acelerándole el pulso de una manera que no le gustaba reconocer. No quería sentir eso, ni con él ni con nadie. Después de lo Diego se había prometido jamás en su vida sentir nada por un hombre. «Y mucho menos por él» Alaric Bremer no era más que su jefe. Arrogante. Dominante. Frío. Un hombre que parecía disfrutar tener el control de todo y de todos. Y ella no iba a permitir que ese fuego se encendiera por nada del mundo. Así que lo ignoró. Ignoró su porte impecable. Ignoró la forma en que camin

