Lena —¡Tiempo! El equipo nueve es el ganador. Vi los números de los equipos ganadores en el tablero brillando con una luz mágica... Diez, cinco, siete, nueve. Pero en ese momento, todo lo que podía pensar era en mi pierna, en el dolor agudo que recorría mi cuerpo y en la preocupación en los ojos de Nate. Sentí su mano apretando la mía con fuerza, transmitiéndome una mezcla de consuelo y desesperación. Me di cuenta un poco tarde que no era solo tensión lo que se respiraba en la arena. Había algo más, algo oscuro y opresivo, una sensación que me resultaba familiar. Ahí estaba otra vez la sensación de succión, esa misma que había sentido durante el primer desafío. Miré a Elias y a Ravenna, buscando alguna confirmación en sus expresiones. Ambos estaban concentrados, él tenía sus ojos

