Capítulo 11.

2231 Words
Cayden. ¿Cobarde? Si, soy un cobarde de mierda huyendo temprano de ella luego no solo de sabotear mis tres meses sobrios sino por ese beso que le dí que mandó al carajo todo. ¡Idiota! Solo una vez en mi vida había experimentado los celos, cuando tenía dieciocho años y una nueva secretaria del bufete llamó mi atención, pero también la de mi tío Bautista, me comporte demasiado mal con él en ese tiempo pensando que ella podía elegirlo, solo que no me di cuenta lo falsa e hipócrita que era, solo busca algo dentro de ahí y eso en ese momento era cazar a mis tíos Alexander o Eric, lastima que no funcionó ninguna de sus tetras sino todo lo contrario cabreo tanto a mis tías Amy y Jessica que no quedó otra que sacarla antes de que todo se ponga peor. Esa fue la primera vez que jugaron con mi corazón de esa forma y luego cuando me enamoré de compañera del trabajo, Paula, sigue en el bufete, es una excelente abogada de familia y lo que una vez me hizo mirarla con otros ojos hoy solo genera repugnancia. No tenía buenas decisiones si se trataban de relaciones a largo plazo, todas fallaban porque me usaban de intermediario para un fin. ¿Por qué estaba pensando en relaciones? Subirme a ese taxi, salir dos horas antes de mi rutina normal diaria, si me dejaba como un cobarde que no podía enfrentar a Viktoria como deseaba. No solo le falle, ella confiaba demasiado en mí y terminé rompiendo ese vínculo cuando robe todas esas botellas de muestra de Ginebra del bufete sin olvidar esa absurda sensación de celos que tenía al pensar que va a casarse cuando termine con mi tratamiento, no quería eso, odiaba la idea de ella casada y no se porque me llevo al problema que desencadena todo, el beso. La besé y ella me devolvió el beso. ¿Cómo nos deja eso? La jodimos y a lo grande. ¿Qué debo decirle? — ¡Cay! — exclama mi abuela Catalina al abrir la puerta de su casa. — Necesito esconderme — musito dejando que me estreche entre sus brazos. — No puedo ser tu abogado si confiesas el crimen — escucho que dice mi abuelo Julián llegando a nosotros. — No cometí ningún crimen — aseguró abrazándolo. — Ven pasa, estábamos a punto de desayunar — dice ella tirando de mi mano para que la sigue. Si necesitaba un consejo siempre recurría a mis abuelas, ellas dos son muy sabias. — ¿Qué tal tu vuelta al bufete? — consulta mi abuelo mientras esperamos que nos sirvan el desayuno en la mesa. — Estoy reorganizando todo, bueno mi vida en si .... — Eso es bueno, de seguro esa linda psiquiatra que tienes esta ayudando mucho — acota mi abuela. ¡Mierda! La misma psiquiatra que anoche la hice romper nuestro lazo médico ‐ paciente. — Tus hermanos vinieron a ofrecerme participar en una apuesta.... — Tú, no, por favor — lo detengo llevado mi mano a mi cara frustrado. Mis hermanos y sus tontas apuestas. — Solo afirmaron que por ahí alguien terminaba atado al cuello con su sexy niñera — sonríe negando su cabeza. — No entendía su punto hasta que Faith me comentó a que hacian referencia — agrega mirándome a los ojos. — Odio que le digan que es mi niñera — mascullo. — No es tu niñera, es tu psiquiatra y regañe a esos niños por decirle de esa forma hacen desmerecer sus años de estudio y formación — afirma ella. Sonrío. — Ya no son unos niños — le recuerdo. — Para mí siempre serán mis niños traviesos — sentencia con seguridad. — Traviesos de más — declaro. — ¿Y por qué te estas escondiendo? — indaga mí abuelo. — La jodi — suspiro sabiendo que sería sincero con ellos. — Anoche rompí la confianza de la persona que más siento que cree en mí y me odio por haberlo hecho, ella siempre dice que confía en mi ... — ¿Ella? — cuestiona mí abuela. — No te diré quien es ella, solo que confiaba demasiado en mí y la defraude — les cuento. Mis abuelos se quedan en silencio. — Por lo que veo ella es importante — acota él. — En si, muy complicado — murmuro frustrado. No entiendo porque me molesta el simple hecho que Viktoria se este por casar cuando termine con mi tratamiento. Todo el día me encontré demasiado enojado con eso, hasta que vi esas botellas de Ginebra, seré sincero, al verlas fui consciente de que si ingeria alcohol retrasaría mi recuperación, lo cual nos haría empezar de nuevo, retrasando así su boda y lo cual ahora me arrepiento de esta completa estupidez. Hace años que no experimentado celos, tuve una fase donde me comporte demasiado idiota con uno de mis tíos, hasta que mis ojos vieron lo que en realidad era esa mujer, no valía la pena poner a recordar esos momentos, pero volviendo al hoy, tenía celos de ese hombre al que ella llamaría esposo. ¿Por qué me estaba confundiendo? — Cariño, pero si en verdad ella te importa harás de todo para demostrarle que puedes volver a tener su confianza — comenta mi abuela. — Somos seres humanos, Cay, está en nuestra naturaleza equivocarnos como lo hacemos y es de esas equivocaciones que nos hace abrir la cabeza para un cambio. Hoy puede ser que la hayas defraudado, no se que es lo que hiciste, por tu aspecto es algo serio, así que esta en ti buscar de revertir esto, cambiar las cosas para que de nuevo ella tenga su confianza en ti — dice mi abuelo tan sabiamente. Pasé la mañana con ellos, aunque mi abuela tiene curiosidad de saber quien es esa misteriosa mujer que me tiene de esta forma, mi abuelo buscaba cambiar demasiada veces el tema para hablar sobre algunos casos que escucho de bocas de mis tíos. Puede ser que hace años no este más dentro del bufete, pero de igual forma sigue visitando, enterándose y sintiéndose orgulloso de la nueva gestión que tenemos. Cuando tuve suficiente de mis abuelos maternos, caminé por la urbanización directo a la casa de mis otros abuelos, necesitaba escuchar a mi abuela Izzy y sus consejos. Se que usaba esto como excusa para retrasar mi llegada a mi departamento, no se si estaba listo para enfrentar por completo con Viktoria. Ese beso, complico todo y mucho. — Señorito Cayden, bienvenido — saluda Nala, la señora que ayuda en la limpieza de la gran casa de mis abuelos paternos. — Buen día, Nala — digo entrando. — ¿Mi abuela está? — consulto. — No, ella salió hace un rato. Esta el señor Nicholas con la señorita Mackenzie en el jardín — me informa. ¿Qué hace Mackenzie aquí? La hacia en Washington y estudiando en la universidad. Voy camino al jardín, se escuchan risas de felicidad y que me hacen dudar de estar aquí. Mi prima Mackenzie es especial, a ella le mostré lo lindo que es la fotografía y compartíamos eso juntos, bueno lo hacíamos hasta que caí en todas las adicciones que ya conocemos. Cuando salgo, los observo, mi abuelo Nick esta arrodillado poniendo unos lirios y Mackenzie a su lado haciendo lo mismo. — Hola — hablo llamando su atención. Ambos se giran a mi voz y se muestran sorprendidos, mi prima es la primera en saltar gritando mientras me estrecha entre mis brazos. — ¡Cay! — dice colgándose y provocando que me ría por su efusiva reacción. — Hola, Inzie, también me alegra verte — comento devolviendo su abrazo. — A mi me alegra verte. No dejaban que pueda visitarte ... — ¿Querías visitarme? — le pregunto. — Obvio que si, estaba demasiado preocupada, pero no permitían visitas porque tenías un pésimo comportamiento — me cuenta. — Nosotros con tu abuela también fuimos, pero un día antes habías saltado el muro de la institución y no podías recibir visitas — agrega mi abuelo acercándose para estrecharne en un fuerte abrazo. — Me alegra verte mejor, se que volviste a trabajar y que estas llevando demasiada bien la terapia. Estoy orgulloso de que nunca te rindas — dice provocando un gran nudo en mi pecho. Y esto va directo a mi corazón, no solo había defraudado a Viktoria sino que a toda mi familia, soy un idiota. — Juro que quiero cambiar — digo. — Sabemos que lo harás, no olvides que toda la familia te apoya — asegura Inzie con una gran sonrisa. — Menos Ellie — le recuerdo. — Bueno, sabes que ella es la más gruñona de todos — comenta divertida. — ¿Me ayudan a terminar con el jardín? — pregunta nuestro abuelo marcando la zona donde debemos ayudarlo. Nos ponemos manos a la obra para empezar a ayudarlo. Mi mente se despeja demasiado estando con ellos, disfrutando de las comentarios de mi prima y de las anécdotas de mi abuelo cuando era joven. Por un momento me siento bien conmigo mismo. — ¿Quieres que te alcance? — consulta mi prima cuando salimos de la casa de nuestros abuelos. Sin darme cuenta me pase gran parte del día con ellos. — Tendría que ir a mi departamento — digo chasqueando la lengua. — ¿De quien estas huyendo? — inquiere haciendo señas para que suba a su auto. — ¿Por qué piensas que estoy huyendo? — contraataco. — Cay, es obvio estas huyendo de alguien — afirma poniendo en marcha su vehículo. — ¿Por qué estás aquí y no en Washington? — le pregunto cambiando de tema. — Vine a ver a Noah, todo es una situación de mierda con el tema de su enfermedad, pero él lo hace peor para toda la familia — responde. — ¿Y qué le pasa a Noah? — inquiero desconcertado. Lo último que sabia es que estaba internado, pero nunca tuve las agallas para preguntar más sobre su estado. — Le diagnosticaron leucemia ... — ¡Mierda! — exclamo. — Lo peor de esto es que no quiere un tratamiento, se niega a todos los que le proponen — me cuenta. — ¿Dónde está internado? — quiero saber. — En el hospital general de Chicago, en el área de oncologia — agrega. — Noah puede ser todo lo que quieras, pero no se merece pasar como esto — declaro preocupado. — Nadia merece pasar por esta enfermedad, es horrible — comenta suspirando. — ¿Nunca volvieron a hablar? — inquiere. — No, la última vez recibí una golpiza por contarle la verdad — respondo. — Amo a mi prima, pero se pasó esa noche contigo usando tu estado a su favor — dice con seguridad. Esa noche terminó de romper la amistad con Noah, no creo que nunca vaya a perdonar el simple hecho que besé a su chica. — ¿Tú y Sasha? — indagó. — Terminamos — contesta sin rodeos. — ¡Qué! — exclamo sorprendido. — Si no confía en mí y mis sentimientos para que tener una relación a distancia. Esta celoso, lo entiendo, pero no puede querer resolver todo con violencia... — ¿Espera, estamos hablando de Sasha? — la detengo. — No me hizo nada a mi, si es eso lo que te preocupa, sino a las personas que me rodean. Entonces decidí que si no tenía la suficiente confianza en mi y mis amistades estábamos perdiendo el tiempo en una relación — me cuenta. — Suenas muy madura y decidida — afirmo. — Amo a Sasha desde que tengo uso de razón, no va existir otro hombre en este mundo a que pueda hacerme sentir como lo hago con él. Se como es, se lo que se viene en unos meses y estaba lista para tomar su mano dándole mi apoyo hasta ... — Sus celos complicaron todo — acoto. — Celos y dudas. Si duda de mi amor es mejor dejar todo en nada — comenta girando hacia la derecha su auto y observo el gran edificio donde vivo. — ¿No quieres dar una vuelta? — consulto. No estoy listo. — Ve y enfrenta de quien huyes — ordena. Observo de nuevo mi edificio y la veo a Viktoria caminando de aquí para allá con su celular en su oreja, podía notar su rostro de preocupación. — Es bonita — la escucho decir a Inzie. — Nos besamos — confieso. — ¿Huyes de ella por un beso? — cuestiona con su ceño fruncido. — Eso y que anoche retrase mi días de sobriedad — le cuento. Me sentía bien ser sincero con Mackenzie. — Cay, deja de autoboicotear tu recuperación, hazlo por tí porque sabes que es bueno, hazlo por un propósito para mejorar tu salud y hazlo para recuperar tu vida de esas adicciones que te tienen demasiado oprimido — me pide. Abrazo a mi prima antes de bajarme de su auto, suspiro resignado sabiendo que tenía que enfrentar a Viktoria y cuando sus ojos se topan con los míos, ella corre para luego tomarme por sorpresa el abrazo que me da. — Estaba demasiada preocupada, Cayden — dice fijándose que este bien. Con esas palabras termino de darme cuenta, estoy jodido por esta mujer.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD