Dickenson asintió en respuesta. Pasaron el resto del camino en relativo silencio. Cassya se preguntó cómo sería el historial laboral de Dickenson y cuál era su papel como m*****o del personal de Alaric. Cuando llegaron a la oficina de Alaric, sentía mucha curiosidad, pero sabía que era mejor no preguntar. Hizo lo de siempre y subió las escaleras hasta su despacho. Al abrir la puerta, lo encontró sepultado bajo una montaña de papeles. Él le dedicó la sonrisa habitual al verla. —Hola —le saludó con una sonrisa—. ¿Te gustaría que te eligiera un libro? —Me quitaste las palabras de la boca, va a pasar un tiempo, si es que llega a suceder —señaló todos los papeles que lo rodeaban. Ella asintió y luego buscó en las estanterías material de lectura apropiado. Finalmente, eligió un libro sobre ge

