Otis. ¿Recuerdan lo que había dicho mi madre cuando llegue? Lo de “Llegaste temprano” pues… ¡Era una puta mentira! Cuando llegue a mi habitación el reloj de la cómoda marcaba cuatro y cincuenta, o sea, las malditas cinco de la mañana. Normalmente no estaría molesto, me duermo y me despierto tal vez a las dos de la tarde y no hay inconveniente, pero esta vez no me levante porque ya no estuviera cansado, me levanto una agua muy helada sobre mi cuerpo. ¡SÍ SOBRE MI CUERPO! Lo normal para estas situaciones seria un pequeño vaso de agua, con eso estaría bien, pero fue un puto balde de agua helada sobre mi cuerpo, el cual estaba sin camisa y con unos shorts cortos, así es, todo empapado a las ocho en punto de la mañana, no dormí ni tres horas. Y ahora estoy acostado en el patio “Pint

