7 años después.
Otis.
— ¡j***r déjame en paz!- maldigo viendo mi teléfono con la llamada numero treinta de Elizabeth.
—¡Ey! esa boca en la mesa- exclama mi madre.
—Lo siento mamá- digo mientras mis padres y mi hermana me ven con mala cara.
—¿j***r?- pregunta Rose.
—¡No repitas eso, cariño!- le dice mi madre con una sonrisa.
—Pero Otis lo dijo- responde ella con la vista en su desayuno.
—Sí, pero yo digo muchas cosas que tú no deberías decir hasta que tengas cierta edad- le digo sonriéndole de la misma forma que mi madre.
—¿Qué edad es esa?- pregunta de nuevo. Me cae mal cuando pregunta tanto, pero sé que solo es una niña de cinco años.
—Cuando tengas dieciocho- le digo volviendo a comer de mi cereal.
—Pero tú tienes diecisiete- contraataca ella con una mirada filosa.
—Pero yo soy hombre y como tú eres niña el plazo se alarga un año, ley de la vida- mi pequeña hermana me ve dudativa unos minutos pero, después asiente y vuelve a comer, mi padre me mira divertido tomando de su café y mi mamá me agradece por sacarla de ese momento en el que yo la metí.
Mi teléfono vuelve a sonar mostrando otra vez el nombre de Elizabeth y para no volver a decir una mala palabra en frente de Rose, cuelgo la llamada otra vez y bloqueo el numero para que me deje en paz de una vez por todas.
Terminando de comer mi pequeña hermana y yo subimos a mi auto para ir a una cárcel que se llama escuela, a ella la llevo al kínder y yo me voy a mi instituto, no queda muy lejos solo unas cuadras y como mis padres trabajan mucho es más fácil hacerlo yo.
Ella como es de costumbre empieza a preguntarme sobre cualquier cosa que se le venga a su magnífica cabecilla, y la mayoría de sus dudas no sé cómo responderlas, así que enciendo la radio y coloco cualquier canción al azar, ella como cuando se trata de música si le interesa, golpea mi mano con su pequeña manita para que deje de tocar el reproductor y ella busca una emisora que le agrade, a final de cuentas no se mucho de su música favorita.
¡Qué asco dije sexo en relación con mi hermanita de cinco años!
Ella deja una canción de Post Malone que se llama SunFlower, no se mucho de sus canciones, pero a mi si me gusta esa canción.
Me detengo para acompañarla hasta el salón con su maestra y ella toma mi mano como de costumbre.
Ella tararea la canción de hace unos segundos y yo miro como sus blancas mejillas se ponen un poco rosadas cuando el sol le pega en su rostro.
Llegamos a la puerta de su salón y me incoó en una pierna para quedar más o menos a su altura, ella me da un beso en la mejilla y yo le doy uno en su pequeña nariz, algo de costumbre, ella entra y yo me voy a mi cárcel.
Vuelvo a mi auto y llego más rápido de lo esperado al instituto estaciono y lo primero que me recibe al llegar a mi casillero en una bofetada limpia, y un poco dolorosa.
—Hola, Elizabeth- digo al ver su rostro rabioso.
—Nada de "Hola, Elizabeth" ¡¿Por qué no me contestabas el teléfono?!- grita la pelinegra haciendo que algunas miradas se poseen en nosotros, odio a la gente chismosa.
—Lo tengo apagado- miento fácilmente.
—¡No me mientas, hijo de perra!- a mi madre no la nombres.
—Te diré una cosa- cierro mi casillero de un golpe-. No vulvas decir algo que involucre a mi mama, ¿entiendes o te lo explico con manzanas?- digo de una manera muy amenazadora hacia la chica.
—Está bien, lo siento- dice un poco más calmada, mi teléfono empieza a sonar y ella me mira más enfurecida todavía, siento su mano suevamente en mi mejilla pero esta vez no duele tanto- ¿Cómo me puedes hacer esto? Soy tu jodida novia.
—Si... respecto a eso- se que no es el momento para terminar con ella, pero ella lo está queriendo haciendo un escándalo en medio del pasillo-. Creo que debemos darnos un tiempo- los ojos de Elizabeth se abren en sorpresa y ella alza su mano para golpearme de nuevo pero sale corriendo con lágrimas en sus ojos.
Los espectadores vuelven a lo que estaban haciendo y yo me dirijo a mi salón de clases, bajo la atenta mirada de algunas chicas.
Llego a mi primera clase que en ciencias con la profesora Rogers, la cual no se ve por ningún lado, esa profesora solo nos ha dado como cinco clases en todo el año escolar, las clases se acaban en dos semanas y ni siquiera sabemos si vendrá o no.
En definitiva la amo, ya que ciencias es una clase muy aburrida y ella la hace más aburrida y como no viene su única opción es pasarnos a todos.
Me ubico en mi puesto y hay un poco de silencio o es que simplemente no me importa lo que los demás estén hablando así que los ignoro, mi pequeño momento de paz termine cuando escucho el sonido inigualable de una bocina.
—¡Atención la profesora Rogers no vendrá! Sabemos que nunca viene pero es bueno celebrar a la única que no le interesa darnos clases- grita mi fiel amigo Louis, con su singular sentido del humor, yo sonrió y sus ojos se posan en mí-. ¡Por cierto chicas, el increíble Otis Skirth está soltero por si quieren una oportunidad con este delicioso biscocho!- mi amigo vuelve a sonar su bocina y hace que los que ya se encuentran en el salón empiecen a reír.
—No hay un día en el que no salgas con tus locuras- digo con una sonrisa en mi rostro-. Y no me gusto eso de decirles a las chicas que ando soltero- en parte es enserio, no soy un prostituto que tiene que promocionar.
—Pero funciona- me hace una seña para que vea hacia atrás y todas las chicas me están mirando con su clásica mirada "insinuadora".
—No soy un prostituto que tienes que promocionar amigo- le digo restándole importancia a las chicas.
—Si fueras mi prostituto, ya no viviríamos con nuestros padres- dice sentándose en frente de mi.
—Qué bueno que me gusta vivir con ellos- digo sonriéndole completamente.
Seguimos hablando un rato en el salón hasta que unos cabellos pelirrojos llamaron mi atención y siempre lo hacen, ella viene hacia mí con un poco de pena, aunque no se la razón, pero me encanta verla caminar, tiene cierta elegancia en hacerlo, con sus lindas curvas contoneándose de una manera que no llaman la atención, pero igual es sensual, y sus lindos labios rosados que me hacen delirar, sus largas pestañas que cubren sus hermosos ojos cafés.
¡j***r ella es hermosa!
—Hola, Pulga- maldito apodo.
—Hola, Val- le respondo el saludo.
—¿Pulga te puedo pedir un favor?- con que esa era la pena.
—Depende, ¿de qué se trata?
—¿Puedo irme contigo a la salida?- noto como sus mejillas se ruborizan un poco, ella es así cuando tiene vergüenza, pero cuando discute contigo no se queda callada para insultarte.
—¿Por qué?
—Sabes que hoy tengo que cuidar a Rose, y mi auto esta en el taller y me sería más fácil si me fuera contigo- explica ella colocando un mechón de su cabello detrás de su oreja.
—¿Vas a cuidar a Rose o a mi?
—En realidad a ambos.
—En realidad yo creo que ya no te necesitamos, yo puedo cuidar a mi hermana, igual como puedo cuidar de mí.
—¿En serio pulga?- su mirada de vergüenza se fue y llego una retadora-. ¿sabes lo que tiene que hacer Rose hoy?- algunas veces la odio tanto.
—No, valkiria.
—Exacto, así que no puedes cuidar de ella y cumplir con sus necesidades- creo que la odio mucho más ahora.
—Ni que se fuera a morir estando en mi cuidado.
—Lo que digas- dice ella sonriendo-. ¿Entonces me vas a hacer ese favorcito?- lo pienso unos segundos.
—Está bien, pero si no te veo en mi auto a la salida me voy sin ti.
—No te atreverías a dejarme- no estés tan segura.
—Me voy sin ti, Valkiria, ya te lo advertí.
—De acuerdo- dice girando sus ojos.
Unas chicas se levantan ya que escuchamos las sillas sonar, las tres pasan a mi lado y cada una deja un papelito en mi mesa, las tres caminan moviendo sus caderas de una manera muy provocativa y salen del salón. Tomo uno de los papeles en mi mano y me dedico a abrirlo.
—¿Qué dice?- me pregunta Louis.
—Dice: Alice un corazón, su número de teléfono y, "cuando quieras puedo llenar el vacío que dejo tu novia, o si quieres tu puedes llenar mi vacio" - Valkiria se enrojece un poco, pero Louis empieza a reír como un desquiciado.
—¡¿Quién dijo que no sirvo como proxeneta?!- yo acompaño a mi amigo en una sonora carcajada, pero la pelirroja no parece tan divertida.
—Nos vemos a la salida.
Es lo único que dice antes de salir de salón de clases de manera rápida.
¿Qué te ocurre niñera, pueden ser celos?