Aileen salió a ver quién tocaba la puerta, al mirar a Damián resoplo molesta, no dijo nada más y se fue a su cuarto. — ¿Por qué besaste a ese hombre? — dijo apenas audible — ¿Acaso te gusta? — Estás muy tomado, lo mejor es que te quedes a dormir, por Dios santo pareciera que te bebiste todo lo que encontraste a tu paso y aún más. Le quite sus zapatos y lo tire en el sofá, fui a mi cama y me acosté, pero no tardé mucho tiempo sola, él se fue a meter conmigo, deslizó sus manos debajo de mi blusa y comenzó a acariciarme, sus labios se posaron en mi cuello y me besó. — Basta, Damián, estás borracho, esto no es para nada lindo. — No tienes idea como te extrañe, el día que fuiste al centro comercial te seguí, fue por eso que mire lo que le hacías a Ximena, me moleste mucho al ver como la em

