Nos fuimos a nuestra luna de miel luego de la boda, elegimos una cabaña en el bosque, estuvimos una semana fuera, una vez que regresé, manejamos a la casa de Dánae, ella se había hecho cargo de mis dos hijas. Al llegar a su casa, no había nadie, supuse que se había ido a su local, en lo que iba a subir al carro, salió esa tipa. — Vaya, vaya, a quién tenemos aquí, al parecer nos volvemos a encontrar. — ¿Quién es ella, amor? — No es nadie, ya vámonos de aquí, necesito que vayamos por nuestras hijas. Me fui al local de Dánae, al entrar miré que cargaba a Marianne, ahí estaba él, mi amiga se notaba muy mal debido a la presencia de ese hombre. — Por favor Dánae, no nos hagas esto, te lo suplico de rodillas — él se arrodilló — ¿Acaso no has pensado en qué esa criatura que cargas podría ser
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