— Vamos a dormir, ya mañana saldremos a explorar, tenemos todo el fin de semana para hacerlo. Al día siguiente fuimos a explorar, había un río bastante cerca de la cabaña, también una presa para poder nadar a voluntad propia. — ¡Hay que nadar! Tomé a Damián y corrí rumbo a la presa, ambos brincamos al agua y comenzamos a reír una vez que salimos a flote. — Me encanta verte reír — dijo Damián acariciando mi rostro — definitivamente fue un gran gesto de Lucía mandarte acá. Nosotros jugamos en el agua, reíamos a más no poder, luego salimos con nuestros pijamas empapados, buscamos el desayuno, pero este ya se encontraba servido, también la habitación estaba arreglada. — Supongo que hay servicio — dije — Lu quiere que disfrutemos lo más que podamos. Desayunamos y luego me puse un traje d

