Mientras tanto en casa de Jason Calista ya se marchaba de la casa de Jason Bennett cuando se lo topó por fuera . —Que bueno que aceptaste cuidar a la niña de mi hermano— dijo Jason . Era consciente de que estar al cuidado de un bebé podía llegar a ser una tarea agotadora. —Si yo también—respondió Calista—. Estoy muy feliz de poder cuidar de Marlie. Es una niña adorable. Jason se echó a reír. Ella también se había enamorado de su sobrina nada más verla, pero sabía que cuidar a un bebé tenía también sus inconvenientes. —Sí, lo es. Especialmente para ser una niña que no duerme nada por la noche —dijo Jason con gesto de resignación—. Nuestra habitación está pared con pared con la de Alex y podemos oírle todas las noches paseando de arriba abajo con la niña. No para de llorar. —Bueno, es

