B. Ya faltaba poco para que saliera a la tarima y en lo único que pensaba era en que tenía que dar lo mejor de mí y hacer que se hombre se fuera con mi rostro y mi nombre en su cabeza y de ahí no saliera quien sabe hasta cuando. Según Nash se podía tratar de algún mafioso o alguien peligroso, pero según yo era un hombre digno de tener mi atención ya que me gustaba el peligro, me gustaba tener personas a mi alrededor que fueran una gran fortaleza, con muros difíciles de bajar y escoltas tras de ellos ya que eso me dejaba muy en claro adónde estaba pisando. —No te creas mucho Belladonna, sabemos que te han encargado a aquel hombre, pero en cuanto yo salga estará pendiente a mí —soltó Gabrielle tomando lugar a mi lado en un gran espejo repleto de maquillaje y demás. Solté una risita y asen

