Nash. Todavía me encontraba sin palabras ante la hermosa mujer que estaba frente a mí. Yo era ese tipo de hombres que no dejaba de repetirle a las mujeres lo hermosas que eran cuantas veces fueran posibles para que así ellas fueran conscientes de que lo eran y no tuvieran aquellos problemas con el autoestima y demás, pero la mujer que estaba frente a mí no debía de tener esos problemas porque era hermosa y sencilla que era lo mejor de todo. Tuve que invitarla al local porque quería volver a verla y usaba aquellas excusas baratas del número de teléfono solo para volver a ver a la chica, pero ya estaba pensando en hacerlo si la volvía a ver porque no podía desaprovechar la oportunidad de perderla, ella aceptó ir al local así que eso era todo en lo que habíamos quedado como dos personas que

