Capítulo 10: Tentación

986 Words
Después de haber salido de almorzar, hemos decidido ir al hotel y cambiarnos de ropa para ir a la piscina ya que hace demasiado calor. Ya con mi traje de baño puesto, camiseta gris, y chanclas; salgo de la habitación y espero pacientemente a que ella haga lo mismo en el pasillo. Mientras espero, reviso las notificaciones de mi celular y correos electrónicos, pero, el ruido de la puerta abriéndose, hace que levante mi mirada de inmediato. Estoy hipnotizado al verla. Su figura se deja entrever con ese vestido color n***o semitransparente de playa. No puedo dejar de observarle de pies a cabeza y ella parece saberlo porque al llegar a su rostro noto que me sonríe. —¿Vamos?— Pregunta y supongo que intenta no decirme nada para que la situación no sea más incómoda. —Vamos.— Respondo simplemente, pero por dentro mi mente es un caos mortal. Caminamos por el hotel para poder llegar a la piscina, pero no puedo dejar de pensar en que estoy loco por una mujer que está casada. Definitivamente no es correcto, pero esto que comienzo a sentir cada vez que le veo es inevitable. En estos momentos intento descifrar si es algo simplemente físico o es que está yendo un poco más allá. Tengo miedo, lo admito... ¿y si me enamoro? ¿Y si no consigo olvidarla? ¿Y si su crisis es tan solo por adaptarse al matrimonio? Todo yo soy un caos y no me gusta. Estoy acostumbrado a mantener el control de la situación y en este caso siento que es ella quien está haciéndolo y no sé por qué ¿Seré un juego en medio de su aburrimiento en esa vida de casada que lleva? —¿Todo bien?— Me interrumpe cuando ya estamos prácticamente saliendo al área de la piscina. Solo puedo asentir —Todo más que bien, solo observando todo lo que sucede alrededor.— Miento. Tan solo me sonríe y sigue caminando ya en el exterior. —¿Te parece bien ubicarnos aquí?— Pregunta refiriéndose a las reposeras. —Si, donde tú quieras.— Respondo y comienzo a entender que con ella mis respuestas serán de esta manera porque solo busco estar cerca. Sin decir una palabra ella comienza a acomodar la toalla y su bolso en la reposera y mientras que yo imito su accionar, ella empieza a desprenderse del vestido que le cubría por llamarlo de alguna manera. Estoy sin saber que decir ni cómo actuar al ver su cuerpo mínimamente cubierto por ese bikini; es absolutamente perfecta, pero, también es completamente ajena a mí. —¿Entramos?— Pregunta interrumpiendo el huracán de sensaciones que hay dentro de mí. —Claro.— Replico y bajo su atenta mirada, me quito mi camiseta para dejarla junto a mis cosas. Sus ojos verdes no dejan de mirarme y al igual que ella lo ha hecho conmigo, sonrió cuando vuelve a fijar su mirada en la mía. Es extraño, pero, un cosquilleo se apodera de todo mi cuerpo ante esta situación y me siento un niño de 14 años al cual la chica que le gusta lo ha mirado. Ya no es miedo lo que tengo... ¡es pánico! Intento componerme y seguir sus pasos hacia la piscina, pero, el caminar prácticamente detrás de ella no ayuda. Su escultural cuerpo me atrae de maneras infinitas, y en estos instantes solo desearía estar solo con ella en mi cuarto de hotel besándola hasta que nos quedemos sin aire y mientras lo hago quitarle lo poco que lleva puesto. Estoy ardiendo por Alai y no sé si tenga el control necesario para ocultar lo que me sucede frente a ella. Nuestros cuerpos comienzan a sumergirse en el agua y la temperatura cálida mejora un poco las cosas, pero no tanto cuando observo como el agua resbala por su piel. Mi cuerpo se ha desconectado de mi mente y ella parece saberlo porque intencionalmente se aproxima a mi mientras acomoda su cabello mojado —Sé que no debería decírtelo, pero eres muy guapo.— Comenta. No soporto más este juego y mis brazos de inmediato le rodean por la cintura haciendo que su cuerpo quede pegado al mío. —¿Qué buscas de mi Alai?— Pregunto con un tono lleno de contradicciones. Rabia... deseo... confusión... Noto como su respiración esta fuera de ritmo, sus ojos clavados en los míos y ninguna resistencia porque la suelte. —No lo sé Martin. Mentiría si dijese lo que busco.— Responde finalmente. —No puedes decirme eso. Algo has de querer para decirme una cosa así, ¿Qué te pasa conmigo? ¿Te atraigo? ¿O simplemente te ha cansado tu matrimonio?— Pregunto y el ver que no hace ningún intento por alejarse de mi me genera una sensación fascinante. —No puedo dejar de pensar en que hubiese sucedido si aquella noche en New York tú y yo hubiésemos continuado lo que comenzamos y yo no me atreví. Me pregunto si hubiese continuado con Fernando, o si me hubiese jugado todo por ti. — Confiesa y estoy perdiendo la razón. —Yo tampoco puedo dejar de pensar en ello. Quizás si no hubiese bebido alcohol aquella noche, no te hubiese dejado escapar y ahora sería conmigo con quien amanecerías cada día. — Le digo mientras aprieto su cuerpo más al mío. —Martin...— Intenta decir cuando comienza a percatarse de mis intenciones de besarla. Ignoro su suplica y simplemente fijo mi mirada en la suya y luego en sus labios para ir acercándose lentamente a ellos. Me estoy quemando vivo y quizás este sea el anticipo de lo que es el infierno por desear a la mujer de otro pero, no me importa nada. Si ella me ira hacer ir al infierno, pues que suceda porque ya no puedo detenerme cuando mis labios se juntan con los suyos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD