—Yo creía que mi padre lo iba a despreciar por ser un simple oficinista… ¿y ahora todo ha escalado hasta el matrimonio? —Tu padre no es el tipo de persona que se fije en las clases sociales —le aclaró—. Sea o no de buena familia, es el hombre que tú elegiste, Sabina. No, ella no lo había elegido… al menos no a Edric. Todo habría sido distinto si tan solo pudiera decir que aquellos bebés eran de Dorian; aceptaría casarse sin pensarlo. Pero él estaba casado con esa mujer insípida. Y si se llegaba a saber que sus hijos eran fruto de una relación con un hombre casado, estallaría un escándalo monumental y su padre sería capaz de echarla por semejante deshonra. Todo era un enredo. Se suponía que con Edric todo era una fachada para encubrir su aventura, pero la situación se había desbordado.

