Había terminado de preparar el bolso el cual llevaría al día siguiente cuando volviera a la casa, no solo para las fiestas, que serían en dos semanas, sino tambien para el cumpleaños de Rose quien ya cumplía ocho años. Stella le había organizado una mega fiesta a la cual le prohibió no ir, ya que a la anterior se la había pasado encerrado en su habitación cual ermitaño y solo había salido para felicitar a su pequeña hermana. –¿Estás listo ya? –le preguntó la voz de Peter, quien ingresó a la habitación con tan solo una toalla cubriéndole desde la cintura para abajo y una más pequeña con la que se estaba secando el cabello rubio cobrizo. Kyle se sentó en la cama exhausto y asintió con la cabeza. –Ya tengo todo listo para mañana –le confirmó y Peter se acercó hasta él viendo el bolso

