Nunca hubiese creído que aquellas palabras saldrían de los labios de su madre. De la persona que le dio la vida. De quien durante todo aquel tiempo, se supondría que tendría que haber cuidado de él. Cuando llegó debajo de todo el edificio y vio el guardia que protegía la entrada, sintió cómo el aire poco a poco iba desapareciendo de sus pulmones. Sentía que se quedaría sin aire, sin poder respirar. Se llevó una de sus manos a su pecho, donde un gran dolor comenzó a hacerse presente en la zona. Quería correr. Quería que aquellas palabras desaparecieran de su mente. Quería olvidarse de todo. ¿Acaso era tan difícil hacer aquello? ¿Acaso siempre terminaría él entregándose por el bien de una familia que parecía no tenerlo en cuenta? Llegó a la esquina, donde el semáforo para lo

