La puerta se abrió de pronto, sacándolo de la nube en la que se había metido horas atrás, dejando a la vista a Harrison y algo en sus manos. -¿No has arreglado nada aun?- preguntó el susodicho levantando una de sus espesas y oscuras cejas. Kyle negó con la cabeza. -Me quedé pensando- le contestó encogiéndose de hombros y volviendo su vista hacia el frente, donde se encontraba el televisor y aquella pared que dependiendo cómo le daba la luz, le recordaba a la sangre. Harrison tiró lo que había llevado en sus manos y Kyle logró darse cuenta de que se trataba de un traje n***o algo satinado. -Ponte eso. Nos vamos en un hora- le dijo sin más y se volteó para irse. -¿Nos?- preguntó Kyle ladeando la cabeza hacia un lado y posando su mirada sobre el hombre. -¿No te gustó el “nos”?-

