No lo había vuelto a ver en toda la tarde, y tampoco estaba por ir a su habitación a ver si continuaba con vida. No lo iba a hacer y con solo escuchar desde su habitación, cómo Harrison abría la puerta de su habitación de vez en cuando y la volvía a cerrar, le daba indicio de que mal no se debía de sentir. Necesitaba espacio. Pensar. Sabía que su madre era una aprovechada y terminaría colgándose de Harrison como una sanguijuela, pero nunca creyó que terminaría extorsionándolo diciéndole que lo denunciaría por abuso de un menor. No tenía derecho a hacerlo, porque después de todo, tenía que agradecer que Harrison le diera dinero por mes para ellos. Apretó fuertemente el acolchado que se encontraba debajo de él, dado que estaba sentado en su cama. ¿Cómo había sido capaz de ir así

