Narra Ruby… —Buenas noches, ¿tienen reserva? —preguntó la recepcionista de aquel hermoso y elegante restaurante a donde mi jefe nos había llevado. Asher se revolcaba con incomodidad sobre mis brazos, por lo que comencé a balancearme junto a él mientras mi jefe conversaba con aquella chica, pues al parecer, no teníamos reserva. —¿Qué ocurre? —preguntó mi jefe al acercarse a mí. —Creo que hay que cambiarle el pañal a este pequeño —mencioné con una sonrisa de medio lado. —Ya veo —asintió con la cabeza—. Una vez nos instalemos iré a mudarlo —señaló. Minutos después la amable recepcionista nos guió hasta una mesa disponible, y al caminar por el interior del lugar quedé maravillada por su decoración, pues todo indicaba que era un restaurante mexicano, ya que habían muchos adornos con

