Corrió a la habitación de su madre, queriendo gritarle tantas cosas, pedirle una explicación del porqué jamás habló de su padre, del porqué permitió que ella entrara a trabajar ahí, acaso no se daba cuenta de que la estaba enviando a las garras de los enemigos de su padre. Cuando su tía que cuidaba a su madre, la vio entrar tan pálida y cubierta de lágrimas, no escatimó en indagar qué le pasaba — pero traes una cara de muerto, ahora qué te pasó — Nada, nada relevante, qué ha dicho la doctora, cómo sigue mi madre, hay alguna posibilidad que salga pronto — preguntó de prisa mientras intentaba apaciguar el llanto — No, todo lo contrario, al parecer será la otra semana la cirugía, están buscando un donador — aclaró la señora — tú deberías de hacerlo, no crees, así no perdemos más tiempo —

