Hoy estoy listo para ir a la oficina pero me estresa saber que veré a Elizabeth. No quiero comportame indiferente por qué no quiero que crea que solo quería llevarla a la cama y ya. Entro a la empresa y cuando estoy llegando a mi oficina allí está Elizabeth con un asonrisa de oreja a oreja, los ojos le brillan. Esta hermosa como siempre pero cuando la veo me siento mal y eso me molesta porque he pasado todo esto para estar con ella y ahora no quiero. —Hola chicas ¿Cómo están?—Les saludo a Elizabeth y a mi secretaria Daría ambas están hoy gracias a Dios —Bienvenido Jefe—Me saludan Paso sin quedarme hablar con ellas, tampoco sonrío mucho así que sigo a mi oficina, me quito el saco y me siento a ver qué tengo pendiente. La revisar veo las copias de los contratos que firmó para la asociac

