Madison Me sorprendía lo disimulado que era Hugo para desaparecer de mi vista cada vez que pasaba algo entre nosotros, aunque lo cierto era que empezaba a verlo normal. Es decir..., a lo mejor normal no es la palabra que en realidad usaría, más bien costumbre. Aunque seguía sin gustarme que lo hiciera. Y es que llevábamos casi tres días viéndonos a ratos. Él se había dedicado a recibir a gente trajeada que no paraba de entrar y salir de su despacho, y eso cuando no estaba con el teléfono pegado a la oreja mientras se paseaba intranquilo de un lado a otro. No sé muy bien a qué venía esa gente, pero Hugo parecía contento cuando se iban, como si esas personas le hubiesen solucionado la vida. O, al menos, lo parecía en la mayoría de las veces. Incluso una vez le vi celebrándolo con un gesto

