Madison Sabía que a Hugo le pasaba algo. No sé si bueno o malo, pero estaba... raro. Un poco más de lo normal, diría yo. Para empezar, no estaba en la cama cuando me desperté al día siguiente de nuestra cita, donde esperaba encontrarlo. Es más, no le vi en todo el día más que aquel encuentro fortuito que tuvimos cuando yo iba hacia mi habitación y él salía de la suya para volver a meterse en su despacho... y no volver a salir de él. Ya no sé si la sonrisa que me dedicó entonces fue verdad o una ensoñación. Fue muy rápido. Ahí empezaron mis sospechas y mis nervios que, por cierto, le había contagiado a Blanca, quien se había vuelto mi fiel compañera barra chivo expiatorio en esa casa. Aunque empezaba a dudar también de ella. Había algo que no me contaba (disimulaba de pena) sobre por qué

