Ross se hallaba en extremo nervioso mientras que miraba a su alrededor, sin querer tomar consciencia de lo que en realidad ocurría, pues su pareja, Claudio, continuaba haciendo mención a la forma en la que la gente los miraba, como si fueran bichos raros cualquiera y no tuvieran valor como personas. Era triste incluso saber que, a sus veintiún años, todavía no era independiente de su familia, y tenía que estar dependiendo de ellos y de su ayuda a cada rato, pues las palizas de las que se hubo salvado más de una vez, no eran normales. Usualmente lo capturaban cuando caminaba cerca de alguna calle desierta a altas horas de la noche, pero también en las noches era que podía encontrar alguna persona con la que pudiera compartir gustos, en especial, la orientación s****l. Así fue que pudo co

