Randall, en efecto, se hallaba aliviando sus penas con el sexo y el alcohol, creyendo que de esa manera podría olvidar a Amanda, pero no le estaba yendo tan bien. Apenas cayó en cuenta de que eso no le serviría de nada, aduvo por las calles de la ciudad humana, pensando en alguna manera de terminar con su vida. Detestaba no poder estar con la omega, detestaba su vida. Se hallaba en pleno acto mientras pensaba en ella, en sus curvas de infarto y su entrepierna de oro, la cual llegó a ver en varias ocasiones, y en todas ellas terminó con una erección difícil de ocultar, solo que la chica era muy despistada como para notarlo. Él siempre la observaba cuando se cambiaba de ropa, y aunque era consciente de que no era la actitud adecuada, no podía evitar tener sus propios deseos. Cuando la et

