Ross llegó a la audición a tiempo, sin embargo, la primera impresión del maestro que le atendió no fue muy buena, este vio cómo su guitarra no se encontraba afinada, claro signo de no haber practicado con anterioridad, por ello no le causó tanta confianza de buenas a primeras, sin embargo, le dejó presentar su pieza. El chico comenzó tocando algo lento, pero fue tomando vuelo cuando fue su turno, adueñándose de tal manera de una simple pieza clásica que todos aqllí quedaron embobados viendo la técnica del joven. Aunque al principio no tenían fe alguna en su presencia, a sus cabellos largos y castaños claros les pegaba el sol, haciendo que luciera como un ángel mientras tocaba y de paso comenzó a cantar y no hizo a ninguno allí asquearse del tono, sino dejarse llevar por la melodía que ha

