Los lobos a los que vio Amanda se hallaban en esa oportunidad dentro de un espacio bastante abandonado, pero no eran libres, tenían cadenas invisibles que les mantenían atados a ese lugar. Por supuesto, también habían muros de verdad que los mantenían presos, mientras que los dictadores que tomaron a su manada como rehenes se hallaban más que cómodos dentro de la casa a unos metros de esa pequeña granja. Una vez que estos hombres pudieron ver la maravilla de lugar que se encontraba en ruinas y sin dueños de por medio, pensaron que sería una buena idea como para montar una parte del plan que tenían en mente allí. Randall seguía las órdenes de Tristan, como desde un principio, y parecía que en realidad no se rendiría jamás con la esperanza de obtener algo por parte de Amanda que fuera má

