Emma El ruido era insoportable, no sabía que estaba sucediendo y tampoco me quería levantar de la cama, estaba cansada, la noche anterior Eros no me había dejado dormir, decía el que quería saber que tanto aguantaba en la cama fuera de la temporada de celo y como a mí me encanta todo de él acepte ser participe en sus investigación. Un vidrio romperse fue lo que me saco completamente de mi sueño, tome mi bata para dormir y me la amarré a la cintura, bajé las escaleras rápidamente y no pude dar tregua a lo que mis ojos veían, la estancia se había vuelto un terreno de combate, un pequeño leoncito de color blanco corría por toda la estancia. -Alexander, hijo por favor detente, despertaras a tu madre – dijo eros cansado – sé que es nuevo para ti esto, pero tu no quieres ver a tu madre molest

