VEINTIUNO

3016 Words
⭐︎SOLANGE⭐︎ Daniel se ha quitado la camisa y los zapatos y solo lleva puestos sus pantalones caqui. Sus músculos se flexionan mientras boxea con su sombra en una pequeña estructura del recinto. Estamos esperando a que limpien la sangre del pollo antes de que salga a pelear con quien sea. Tengo miedo por Daniel, pero me encuentro mirándolo fijamente cuando él se da vuelta y golpea en el aire. Es un hombre de aspecto increíble. No ha hecho ejercicio desde que lo conocí, pero tengo que imaginarme que era un adicto al gimnasio. Es grande y musculoso, incluso su espalda está llena de músculos, y mirar su pecho y abdomen me hace recordar nuestro beso y me llena de deseos de más. —Te pillé mirando, Solange— dice Daniel sonriéndome con suficiencia mientras continúa boxeando con su sombra. —No estaba mirando. Tengo los ojos abiertos, pero no estoy mirando— —Estabas mirando todo esto— dice, señalando su cuerpo, como si fuera el premio de Atínale al precio. —Te felicito por tu apreciación de la forma masculina— —Ni siquiera noté tu forma masculina— Boxea en el aire de espaldas a mí. —Te diste un cuenta un poco. Notaste mi abdomen marcado. Es difícil no notar mi six-pack— —Escucha, chico de fraternidad, no tienes que hacer esto— le digo a Daniel. —¿Estás bromeando? Es solo una pelea. Nací para esto. Mi hermano y yo empezamos a pelear cuando apenas caminábamos. Tengo un récord de diez-cero en boxeo amateur. He entrenado con algunos de los mejores luchadores de MMA. Esto es pan comido. De hecho, es un gran trato. Vamos a averiguar quién es el asesino en serie, quién contrató al grupo paramilitar, y vamos a salir de aquí sin que nos coma un oso— Parece francamente emocionado por pelear. —¿Cómo sabes que no estarás peleando con un oso?— pregunto. Daniel levanta el dedo. —Buen punto. No me sorprendería que me hiciera pelear con un oso, pero va a ser un humano. Ya le pregunté a la princesa psicópata. Voy a pelear con un humano sin armas. No te preocupes. Tengo esto bajo control— Adesh entra y todo el color ha desaparecido de su rostro. —Conseguí encontrar a alguien que habla un poco de inglés— anuncia. —Dijo que vas a pelear con Hulk— —¿El verdadero Hulk? ¿El tipo verde?— pregunta Daniel. Adesh niega con la cabeza. —No, es solo el tipo de la isla que se parece a él, excepto que no es verde. Del mismo tamaño. Los mismos músculos. Dicen que mató a su madre con un puñetazo. Cuando intentaron vacunarlo contra el tétanos, golpeo hasta la muerte a tres médicos y cuatro enfermeras. Da miedo. Daniel— Daniel descarta este anuncio con un gesto de la mano. —Yo también soy grande, ¿recuerdas? Y tengo cardio de mi lado. Esos tipos grandes y corpulentos se agotan bastante rápido. Lo haré correr por todo el ring, le haré un poco de cuerda y luego iré a matarlo. Terminará en tres minutos— —Eso es lo que tememos, que termine en tres minutos— dice Solange. —Sé lo que hago. Esta es mi área de influencia. Este es mi campo de acción. Nadie pelea mejor que yo— —Eso es cierto— dice Adesh. —Nadie pelea mejor que Daniel. Pero no creo que haya mucha lucha contra Hulk. Escuché que golpeo un caballo. El caballo cayo y nunca se volvió a levantar— —Hay doscientos seis huesos en el cuerpo humano— digo. Daniel deja de boxear y cruza los brazos. —Siento una clara falta de fe en mis habilidades por parte de ustedes dos. Confíen en mí. Yo puedo con esto— Hay un estruendoso ruido de vítores afuera. —¿Qué fue eso?— pregunto. —Lo comprobaré— dice Adesh y se va. —Realmente no necesitas hacer esto. Encontraremos una manera de salir de aquí— le digo a Daniel. Daniel da un paso hacia mí y me mira a los ojos. —Me gusta que estes preocupada por mí. Me haces sentir cálido y feliz por dentro. ¿Te gusta mi atuendo?— Flexiona sus músculos pectorales haciéndolos saltar y bailar. Pongo los ojos en blanco. —No puedo creer que me estés coqueteando. Si esto es coquetear conmigo. No estoy segura. Tu técnica está un poco oxidada— Daniel se agarra el pecho, como si lo hubieran golpeado. —Me has herido. Hulk no me va a tocar, pero sabes cómo llegar a mí, Solange— Da un paso más cerca. —Bésame y hazme sentir mejor, vamos— Da otro paso hacia mí, pero lo aparto.—Nunca te besaré. Eres un chico de fraternidad. No te tomas la vida en serio— Daniel parece herido. —¿Nunca me besarás? Ya me besaste, si mal no recuerdo y te gustó— Estoy a punto de discutir con el cuándo Adesh regresa a la habitación. Está sin aliento, y todavía está pálido y asustado. —La pelea se ha retrasado— dice sin aliento. —Hay otra pelea primero— —¿De eso se trataban los vítores?— pregunto. —¿Estaban animando a los luchadores?— —Estaban vitoreando a un hombre muerto— Los tres salimos al ring para ver que está pasando. La princesa está sentada en una plataforma elevada en su trono, con vistas al ring. La multitud ha crecido diez veces su tamaño original. Debe haber al menos mil personas esperando ver más sangre y viseras. En el ring, un hombre yace muerto. La princesa le hace un gesto a Daniel y todos caminamos hacia ella. —Me alegro de que hayan venido. Es una tragedia terrible. Un suicidio— dice señalando al hombre muerto que tiene un cuchillo en el pecho y otro en la espalda. —¿Cómo lo llamaste?— pregunto. —Suicidio. Sucede. Los hombres se deprimen. No pueden soportar la vida. Se suicidan— —¿Se apuñaló a si mismo hasta la muerte con un cuchillo en la espalda?— pregunta Daniel, obviamente incrédulo ante su obvia mentira. —Si— dice la princesa. —De acuerdo. A mí me parece bien— dice Daniel. —Es mejor no discutir con una psicópata— me susurra al oído. —No aprecian la lógica ni la razón. Funcionan a un nivel totalmente diferente. A nivel psicópata— Parece que la primera pelea fue improvisada. Parece que la princesa había decidido asesinar a alguien y dejar que la multitud lo disfrutara. El hombre muerto es retirado del ring y la princesa se pone de pie. Anuncia algo en indonesio y hace un gesto hacia Daniel. Lo está exagerando mucho, como si fuera el mejor luchador del mundo. La multitud estalla en vítores y la princesa le indica a Daniel que suba al ring. Cuando se gira para irse, lo agarro y le doy un beso rápido en los labios. Él sonríe y me guiñe un ojo. Me molesta que sea tan arrogante y sin miedo. Estoy muerta de miedo. Salta al ring y corre rápidamente alrededor del perímetro, como si fuera suyo. Cuando se acomoda en posición, la princesa anuncia al otro luchador, hablando en indonesio. La multitud estalla en vítores el doble de fuerte que por Daniel. Observo como el dinero intercambia manos en una ráfaga de apuestas. La puerta de una puerta improvisada cercana se abre y Adesh grita. Me tambaleo hacia atrás y me agarro el pecho, como si fuera Reid Foxx. Un hombre enorme, si es que realmente es un hombre, sale y camina hacia el ring. Debe medir dos metros y medio de alto y no sé cuantos metros de ancho. Pero tiene muchos metros de ancho. Tiene músculos sobre musculos sobre músculos. Incluso tiene músculos en su cara, que parece empujar su boca y ojos, haciéndolo parecer como si acabara de chupar un limón. Daniel va a morir. —Daniel va a morir— suspira Adesh. —Hulk es real. No es verde, pero es real. Ojalá y tuviera mi teléfono. Ojalá y tuviera una cámara. Necesito demostrarle al Multiverso Marvel que Hulk es real. No puedo creer que no pueda publicar esto en i********: o al menos tuitearlo. ¿Imagina cuantos seguidores tendría cuando se enteraran de que Hulk mató a mi mejor amigo?— Lo abofeteo. —¿De que estás hablando? Tu mejor amigo está a punto de morir. Ese no es Hulk. Es solo un hombre con una terrible enfermedad hormonal que lo ha convertido en Hulk. Y va a matar a tu mejor amigo— —No se ve tan mal— nos dice Daniel por encima de la barrera del anillo. Todo el color ha desaparecido de su cuerpo y parece que se va a desmayar. —¿Verdad? ¿Verdad? No se ve tan mal. Solo se ve más grande de lejos. Pero cuando se acerque, se verá mucho más pequeño. ¿Verdad? ¿Verdad?— —Si, porque es así como funciona el tamaño— digo. —Las cosas siempre se ven más grandes de lejos— —¿Quieres que te haga tropezar?— le pregunta Adesh a Daniel. —Solo te romperías una pierna y entonces no tendrías que pelear— Daniel parece pensar en la oferta por un momento y luego niega con la cabeza. —La princesa psicópata no me va a dejar salir de la pelea por una misera pierna rota. Hulk está a punto de romperme todos los huesos de todos modos. Me va a hacer polvo como Hulk— La bravuconería de Daniel se ha evaporado por complet. Se ha convertido en un comercial de Xanax. —Puedes vencerlo— digo. —Recuerda que eres un superespía. Eres muy bueno peleando. Eres alto y tienes muchos músculos. ¿A quién le importa si es grande?— —¿Grande?— chilla Daniel. —Grande es el Empire Estate. Grande es la ballena azul. Grande es Godzilla. Hulk es mucho más que grande. Míralo. Me va a matar. No quiero morir así. Quiero morir cuando tenga noventa y tres años. Ni siquiera estoy cerca de cumplir noventa y tres— —¿Tienes miedo?— le pregunta Adesh, sorprendido. —Tú puedes con esto. Es fácil matar a Hulk— —¿Lo es?— pregunta Daniel. Sus ojos se abren de par en par con una nueva esperanza. —¿Cómo matan a Hulk en los cómics?— —Oh, nunca han matado a Hulk en los cómics. La única manera de vencerlo es que se convierta de nuevo en Bruce Banner, y entonces probablemente sería muy fácil ganar— —¿Esperar a que vuelva a convertirse en Bruce Banner?— pregunta Daniel, elevando la voz una octava. —No va a volver a convertirse en Bruce Banner. No existe ningún Bruce Banner. No existe ningún Bruce Banner. Bruce Banner murió. Hulk está vivo, y Hulk está a punto de matarme— Hulk entra al ring, pisa el suelo con ambos pies, como si fuera un luchador de sumo, y flexiona todos sus músculos a la vez. la multitud exclama ooh y Ahhh, y que Dios me ayude, me uno a ellos. No puedo evitarlo. Es impresionante. Tengo amnesia, pero estoy segura de que nunca había visto a nadie como él. ni siquiera sabía que era posible crecer así de grande. Y parece hambriento. Y enojado. Abre la boca y le ruge a Daniel. Normalmente. Daniel siempre es el hombre más grande de la sala. El más alto y musculoso. Después de todo, mide al menos 1.98 metros. Pero de pie en el ring frente a Hulk, parece un niño pequeño. No hay ninguna posibilidad de que pueda vencer a Hulk en una pelea. —Puedes hacerlo— le grito. —¡Mentirosa!— me grita Daniel. —Exijo honestidad en mis relaciones— —No estamos en una relación— respondo. —Si nos hubiéramos casado, podrías recibir mi pensión. Ahora no vas a tener nada— dice Daniel sin apartar la mirada de Hulk. —Tengo más de trecientos millones. Creo que puedo sobrevivir— La princesa anuncia algo, suena una campana fuerte y comienza la pelea. Me muerdo una uña. Siento que mi pecho va a explotar bajo la presión de mi corazón palpitante. Mi pulso debe ir a mil por hora. No quiero ver a Daniel muerto, pero no tengo ni idea de cómo ayudarlo. —Haz algo— le insisto a Adesh. —Ayúdalo— —¿Ayudarlo? Toda la quinta infantería no podría ayudarlo. Un ataque con drones no podría ayudarlo. Un misil nuclear no podría ayudarlo— —Bien. Lo entiendo— digo, molesta. Observamos con horror como Hulk carga contra Daniel. Justo cuando va a hacer contacto. Daniel salta fuera del camino, y Hulk pierde el equilibrio y aterriza de cara. La multitud abuchea radiosamente. Han venido a ver sangre y no estan con que Daniel huya. —Voy a morir— me dice Daniel mientras pasa corriendo junto a mí. —¡Puedes hacerlo!— grito, —¡Recuerda tu entrenamiento!— —Nunca me entrenaron para luchar contra un camión Mack— responde. —Entonces pelea sucio— grito. —Pelea muy sucio— —¡Puedo hacer eso!— grita, luciendo muy feliz por el consejo. Hulk ataca, y Daniel lo esquiva de nuevo. Hulk cae al suelo con fuerza, haciendo un ruido terrible cuando se queda sin aliento. La multitud abuchea y se queja amargamente. Daniel deja de correr. Cuando Hulk rueda sobre su espalda, Daniel se cierne sobre él. —¡Lo siento por esto, hombre!— le dice Daniel y golpea con el talón en la ingle de Hulk tan fuerte como puede. Hulk grita como una niña pequeña. Daniel corre al otro lado del ring. Pero no tiene que preocuparse por una retribución porque Hulk está en posición fetal, gimiendo y llorando. Daniel levanta las manos en señal de triunfo, y la multitud lo abuchea y le arroja cosas, como tomates, detergente sucio y un pequeño aire acondicionado. Daniel los esquiva mientras da una vuelta de victoria alrededor del ring. —¡Cuidado!— grito. Hulk se ha recuperado más o menos y se levanta, mirando a Daniel con una mirada vengativa. Se agarra a la barrera metálica entre el ring y los espectadores y arranca una sección. Hace un horrible chirrido cuando el metal se parte por la mitad. Daniel se da la vuelta justo a tiempo para ver a Hulk levantar a la sección de metal y ruge en advertencia. —¡Pelea mejor!— le insisto a Daniel. —¡Pelea mucho mejor!— —¡No es el momento, Solange!— grita Daniel. —¡Sin armas, Hulk! ¡No se nos permiten armas!— A Hulk no parecen importarle las reglas. Se balancea sobre sus talones y se lanza hacia Daniel con el metal en la mano. —¡No puedo mirar!— grita Adesh, cubriéndose los ojos. No puedo evitar mirar. Estoy a punto de ver a Daniel morir de una manera horrible. Cualquier sentimiento que tengo por el sale a la superficie y lamento la perdida de una relación antes de que tuviera la oportunidad de comenzar. Tambien me doy cuenta de que una vez que el muera, no durare mucho en este mundo. Necesito su protección. —¡Pelea mejor!— grito de nuevo. —De verdad no es el momento— me dice Daniel mientras pasa corriendo. Hulk atrapa a Daniel con el arma de metal, derribándolo y haciéndolo volar por los aires. Los espectadores estallan en vítores, y hay una ola de emoción cuando Hulk se dirige hacia Daniel, listo para dar el golpe final. —La jubilación apesta— oigo murmurar a Daniel. Hulk, despacio se pone de rodillas a un lado de Daniel y levanta su puño alto listo para asestarle un puñetazo en su hermoso rostro. Justo entonces, Daniel rueda de lado y golpea a Hulk en sus ya hinchadas joyas familiares. Hulk grita de nuevo. Los espectadores abuchean. Daniel se lanza sobre el cuerpo de Hulk, de alguna manera derribándolo. Se sube a la espalda de Hulk, montándolo como una mochila, y le rodea el cuello con el brazo, lo había visto hacer eso antes, y espero con toda esperanza que funcione esta vez. —Buenas noches— dice Daniel, y aprieta tan fuerte como puede. Hulk lucha contra el, intentando golpear hacia atrás y hacer que Daniel lo suelte. Daniel absorbe dos o tres golpes, pero no lo suelta. Parece una eternidad. La multitud abuchea ruidosamente, y pienso que, si Daniel sobrevive a Hulk, no sobrevivirá a los espectadores, que probablemente perderán un dineral en apuestas. Finalmente, Hulk pone los ojos en blanco y deja de forcejear. Luego, pierde el conocimiento y cae hacia atrás contra Daniel, inmovilizándolo contra el suelo. Adesh y yo estallamos en vítores y nos abrazamos. —Ayuda— escucho.. Aire. Hulk. Grande— grazna. Adesh y yo subimos al ring y ayudamos a Daniel a salir de debajo de Hulk, que sigue inconsciente. Adesh levanta la mano de Daniel en señal de triunfo, pero la princesa no está contenta. —¡Acaba con él!— le grita a Daniel. Tienes que acabar con él. —Ya he matado a suficiente gente últimamente— le responde Daniel con un jadeo—Ya he acabado con él. Le pateé las pelotas hasta la cavidad abdominal. Creo que es suficiente— Contengo la respiración, esperando a que la princesa ordené que nos maten, pero me sorprende cuando sonríe. —Bien. No mates a mi campeón. Vi lo que necesitaba ver— —¿Y nos dirás quién es el asesino en serie?— pregunto, esperanzada. —No. Pero les diré quién ordenó sus muertes y quién contrato al grupo paramilitar— dice.
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