⭐︎DANIEL⭐︎
Solange es hermosa. Solange es increíble. Solange esta desnuda debajo de mí, y yo estoy a punto de pasar los mejores ocho segundos de mi vida.
Por qué no creo que pueda durar más de ocho segundos. No la primera vez con Solange. Estoy loco de deseo por ella. Ya ni siquiera siento mi nariz rota, mis costillas rotas o mis dos dedos torcidos del pie. Me siento invencible, y mi invencibilidad se centra justo en mi pene. Me acurruco entre las piernas de Solange y agradezco al destino por habernos unido.
De repente alguien llama a la puerta, interrumpiendo el inicio de nuestro encuentro.
—¡Vuelvan en ocho segundos!— grito.
—¡Servicio de habitaciones!—
—¡Vuelvan en ocho segundos!— grito de nuevo.
—Tengo tres filetes, papas fritas, un banana Split y dos cajas de Pop-Tarts!—
—Esos son para mi— escucho. Es Adesh. Ha regresado.
Solange sale corriendo de debajo de mí, se rodea con la toalla y salta de la cama. Me dejo caer boca abajo y golpeo la cama con mis puños y pies.
—Solo quería ocho segundos. ¿Es mucho pedir?— me quejo.
—Ocho segundos. Vaya, siento haberme perdido eso— murmura Solange.
La puerta se abre y Adesh entra con otro hombre. Ambos llevan cajas y bolsas. Justo detrás de ellos, entra el servicio de habitaciones con una bandeja grande. Después de dejar las compras en la cama, el hombre se va, y tambien lo hace el servicio de habitaciones.
—Ya comí, pero comeré otra vez. ¡Oh, mira! ¡Pop-Tarts!— grita Adesh alegremente.
Solange toma uno de los platos del almuerzo y se sienta con las piernas cruzadas en la cama de Adesh, con cuidado de mantenerse cubierta con la toalla. Corta un filete.
—Parece que conseguiste un buen botín— le dice a Adesh.
Él le devuelve la tarjeta. —Podría apoderarme de todo el país con lo que tengo. Me siento mucho mejor ahora que tengo cosas que enchufar—
Abre algunas cajas y coloca sus compras en un pequeño escritorio en la esquina. Enchufa algunas cosas para cargar y regresa a la cama. Saca un teléfono satelital de una bolsa, junto con ropa para Solange y para mí.
—Tengo todo lo que necesitamos para ir a la selva— me anuncia con bastante orgullo.
Me pongo de lado. —Ocho segundos. ¿Era mucho pedir?—
Tu banana Split se está derritiendo— me dice Solange. —Ven a buscarlo—
Me envuelvo en una sábana y agarro el tazón de helado. Adesh enciende el televisor y conecta una computadora. Escribe algo en el teclado y comienzan a sonar las noticias locales de San Francisco.
—Me gusta estar al día con las noticias locales mientras como— explica Adesh —Soy un m*****o devoto de mi comunidad—
Los tres nos sentamos y comemos mientras vemos las noticias. Después del informe meteorológico, el presentador informa sobre lo que parecen dos posibles asesinatos más cometidos por el mismo asesino en serie. Una en Filadelfia y el otro en Nueva York.
—Seguro que se mueve por todos lados— noto.
—Tenemos que atraparlo— dice Solange, concentrada por completo en el noticiero. —Tenemos que detenerlo—
—Suenas como si fuera tu culpa que sea un asesino loco— señala Adesh.
—Creo que es mi culpa— dice. —Algo me dice que soy responsable de el— Se gira hacia mí. —Tengo que detenerlo. No poder vivir conmigo misma si no lo hago. Y tengo que hacerlo antes de que vuelva a matar—
Es una tarea difícil, considerando que el asesino en serie está en una especie de juerga, viajando por todo el mundo, asesinando mujeres a diestra y siniestra. Podría estar matando a alguien mientras estamos aquí.
—Salimos mañana para reunirnos con un tipo que nos lleve a la jungla para que podamos hablar con Épsilon Cinco— le digo a Solange.
—Deberíamos irnos hoy. Ahora—
—¿Ahora?— Mi corazón se hunde. Esperaba recuperar mis ocho segundos. —¿No quieres descansar hoy e ir mañana? Apenas puedo moverme—
Solange me mira con los ojos entrecerrados. —Te movías bastante bien hace unos minutos—
—Eso es diferente. Estaba muy motivado—
—¿Y no estas motivado para detener un asesino, desmantelar una conspiración y descubrir quién soy realmente?—
Lo pienso por un momento. —Claro, estoy motivado para eso, pero no tanto como para lo otro—
—Eres un chico de fraternidad— dice y me roba una cucharada de banana Split.
⭐︎SOLANGE⭐︎
No salimos del hotel hasta el día siguiente, pero Daniel y yo no terminamos lo que habíamos empezado. Daniel tiene la nariz rota y tuvieron que enyesarla, y Adesh quería más tiempo para organizar sus aparatos electrónicos y poder hacer una copia de seguridad máxima de hacking, sea lo que sea.
Aunque estoy decidida a atrapar al asesino en serie antes de que vuelva a atacar, me alegro por el tiempo de tranquilidad. Duermo otras doce horas y bebo un par de galones de agua. Mis músculos comienzan a relajarse un poco y mi fatiga comienza a disminuir.
Daniel sale solo para arreglarse la nariz y ponerse en contacto con el hombre que va a actuar como enlace entre nosotros y Épsilon Cinco, cuya sede está en la selva. Mientras tanto, descanso y veo la televisión en la habitación, mientras Adesh come Pop-Tarts y averigua todo lo que puede sobre el grupo mercenario.
No hay nada bueno en ellos, pero rápidamente se hace evidente en la investigación de Adesh que son un grupo poderoso con una lista de clientes aún más poderosa. Si el asesino en serie es un asesino a sueldo, lo sabremos.
—Tal vez no tengamos que hablar con ellos— me dice Adesh mientras escribe. —Si puedo hackear su sistema, puedo conseguir lo que buscamos—
Pero no puede. Lo intenta durante horas, pero no hay forma de entrar en su sistema, y eso enfuerce a Adesh hasta el extremo. —He vuelto a fallar— dice cabizbajo. —Primero contigo, y ahora con esto—
Cuando Daniel regresa al hotel, explica por qué Adesh no puede hackear el sistema de Épsilon Cinco.
—No tienen un sistema— dice.
Daniel lleva una gran venda sobre la nariz, y suena como si tuviera un resfriado terrible. Sus ojos están negros y azules, a juego con mi ojo morado. Me guiñe un ojo y se sienta en la cama.
—Son de la vieja escuela— explica Daniel. —Primero se enfrentan cara a cara. Correo postal en caso de apuro. Y teléfonos cifrados y seguros como último recurso. Son indestructibles— explica Daniel, —Por eso tenemos que acercarnos y ser personales, quitarle la presión a Solange, y tal vez podamos hacer que acaben con el asesino en serie porque, en serio, he matado a demasiada gente últimamente—
Es cierto. Ha sido una máquina de matar en un solo hombre. Pero todo ha sido para salvarme. Así que las muertes recaen sobre mis hombros. Me estremezco y me abrazo a mi misma. el sentimiento de culpa me resulta familiar. Despierta una serie de emociones, pero desconozco su origen. Tal vez soy una mala persona que había hecho cosas en el pasado por las que sentirse culpable. Tal vez merecía estar cautiva en un túnel bajo el Bosque de Secuoyas.
Daniel toma mi mano, se la lleva a los labios y la besa. No le contaré mis sospechas porque no quiero que piense mal de mí. Me gusta en la forma en que me mira. Como si fuera hermosa, misteriosa, y que vale la pena matar por mí.