Mamá está un poco temblorosa. Su gesto congestionado y lujurioso se apaga poco a poco mientras se pone de pie e intenta disculparse ante mí con la mirada, mientras yo procuro averiguar a qué se refiere Nacho con eso que lleva mamá debajo del vestido, aunque supongo que se trata de una tanguita tan erótica como guarrona, con la cual el cabrón trata de demostrarme que él es capaz de ordenarle a mi progenitora cualquier cosa. —Cachorrito, ayuda a tu mami a ponerse a cuatro patas en ese sofá donde estás sentado. Vamos… sirve para algo. No sé por qué actúo ante Nacho como mamá, acatando cada orden que el cabrón me da como si verdad fuera nuestro amo. El caso es que mi madre se acerca a mí y me observa con culpa. Yo intento no reprenderla con la mirada, así que le recojo el vestido para que el

