Esa mirada sucia, lasciva, guarra, pervertida y congestionada de lujuria continúa grabada en mi memoria. Esa monstruosa v***a morena llena de venas sobre el rostro de mamá me supera. Me hace sentir vergüenza. Me asquea. Pero lo que más me asquea es el encabezado que ha escrito Nacho sobre esa foto; “así se ve una mascarilla de mecos sobre una esposa puta de closet, insatisfecha y adúltera” Releo una y otra vez el título y la boca se me seca. Toda esa cara tan hermosa, llena de esperma, con sus manos recogiendo los pegotes que estilan de su sus gordas tetas, que le cuelgan obscenamente en su pecho, y que lucen con chupetones cerca de sus erectos pezones, es la confirmación directa de que mi madre ya estaba corrompida antes de mí. Nunca hubo una Sugey a la cual pervertir, porque Nacho ya

