Ha pasado media hora desde que llegué a casa y casi quince minutos desde que terminé de charlar con mi hermana, y por lo que he escuchado de fondo, es el mismo tiempo que tiene Sugey encerrada en el baño. En hora y media tenemos que estar reunidos con Nacho y no sé si mi progenitora ha tenido el tiempo suficiente para poder asimilarlo. Me preocupa que lleve tanto tiempo encerrada en el baño. Me dolería saber que ha estado llorando, angustiada y con terror por lo que viene. Por eso decido subir a la segunda planta donde se encuentra su baño, frente a mi antiguo cuarto, y la llamo: —¿Mamá? ¿Estás bien? Todavía se me hace rarísimo estar en una casa sin un solo mueble, salvo los que están en el cuarto de Lucy, mismos que papá, por compasión a ella, decidió dejar. De hecho se me ha ocurrido

