La única forma de que Lucy podría acercarse más a la cama y tirar con más fuerza las piernas de mamá es separando sus muslos, y pasando encima sobre la cara de Sugey, que casi está colgando en el borde de la cama. —¡Aaah… hijo… mi niñooo! Al principio tengo mis dudas de que Lucy se atreva a hacer cosa semejante, pero es justo cuando le digo que estoy por correrme, cuando, impulsada por el éxtasis y necesidad del momento, mi hermana se trepa a la cama, apoyándose con las rodillas sobre el colchón, y es justo cuando yo levanto las piernas de mi madre lo más que puedo, y Lucy las recoge con fuerza hacia su lado, que veo cómo su coño y su culo caen en la cara de mi madre mientras ésta da grititos de horror ante tal impudicia… —¡Hija… me estás ahogando! —balbucea mamá con su cara hundida en

