—Yo no soy ninguna ladrona, tontonazo —me quita el teléfono un poco molesta—. Este dinero me lo he ganado yo con un emprendimiento. —¿Un emprendimiento, Lucy? —le pregunto con escepticismo—. ¡No me jodas, niña! ¿Cómo alguien de tu edad puede tener una aplicación bancaria con 90 mil pesos? —Estaba ahorrando para comprarme un mini coche de color rosa, de esos pequeñitos eléctricos que se están usando ahora. ¿Ahora te molesta que sea una chica ahorradora? —¡Pero Lucy! —insisto horrorizado—. ¡El problema aquí no es que estés ahorrando para comprarte no sé qué! ¡El problema aquí es…! ¿De dónde carajos sacaste tanto dinero? Lucy bufa, con una ceja enarcada, y responde: —Ya les dije que tengo un emprendimiento. —¡Un momento! —interviene Sugey por primera vez desde que comenzara la discusión

